19.7.14

Pequeños Detalles


       En ocasiones no hacen falta muchas palabras para explicar un sentimiento
       Estoy en marcha, voy y vengo, me detengo, no lo olvido, al contrario... me lo grabo

Ardiente verano : ¡Bienvenido!

Tu beso me llega
me deleita
me enloquece
me perturba

       Son esos pequeños detalles, los que forman los lazos eternos
       Cadenas de vuelo en libertad

¡Me esperas!
mi corazón se desboca
mi alma clama por ti...

A tus pies, siempre.      

13.7.14

Desgárrame La Piel


            Me castigas
            cuando me olvido de lo importante
            Me castigas
            cuando a la cita llego tarde
            Me castigas
            cuando la desidia hace que deje mis tareas para más adelante.

            Me castigas, sí
            Y no me permites tocarte.

            Y nuevamente me castigas
            vistiéndome para ti, sin apenas rozarme
            con encajes, medias negras, sandalias de noche
            sin sostén ni tanga.

            Me castigas
            cuando en el sillón, me obligas a sentarme
            Me castigas
            cuando me exiges mantener las piernas abiertas
            y me prohíbes tocarme
            Me castigas
            cuando te pones frente a mí y empiezas a desnudarte

            Me castigas
            cuando me obligas a mirarte
            a ser espectadora pasiva de la lujuria
            que provocan tus manos al acariciarte.
            Me castigas
            pervirtiendo mi retina contemplándote.

            Y en ese instante
            el calor abrasador que quema mi vientre
            convulsa, escurre y agita la tortura de desearte sin usarme.
            Y mientras tú, una vez más
            me castigas a tan solo imaginarte.

            Tu mano recorre, lento, preciso
            el falo endurecido entre tus piernas
            Elevas, regresas, sueltas y amarras
            hasta que tus gotas brotan y se deslizan lentamente por tu glande

            Buscas tu placer, conquistando mis gemidos
            bailan tus caderas, me apremian tus rugidos
            ... y estallas
            agitándote con mi anhelo y el sabor de degustar mi penitencia
            al sentir que sufro y me retuerzo
            de ansia pura esperando que castigues mi cuerpo.

            Me castigas, ya lo creo
            y sonríes malicioso al alejarte y dejarme sola una vez más
            prolongando hasta el infinito, las ganas que tengo de tocarte.

3.7.14

Llegas Con La Brisa

Señor
...Con la brisa llega el rumor que liberan tus pasos a distancia, congestionando la habitación e introduciéndose, cada vez más hondo, en mi boca, en los poros de mi piel.
Me succiona, me eleva y desciende, tensando el interior de todo el cuerpo.

El trémulo temblor que se gesta en mi vientre cuando la impaciencia me abofetea al pensarte, es suficiente para desquiciarme.
Y es que oigo la desbandada que retumba... la que me desboca frenéticamente por tenerte y, provoca el íntimo deseo y la humedad que me turba.

Señor
...Tengo hambre y sed de ti.
Me siento morir cuando no me nutres de tu ardiente carne.

La excitación reina en mi pecho... Mis manos se vuelven autónomas, y golosas, me toman en estampida por el ansia de mi epicentro, concluyendo en el plano exacto donde se fraguan tus latidos a los míos.

Abrigo entre mis muslos mojados el abismo de mi sexo.
Mis dedos cobran vida en el cosmos enardecido de mi mente... y se hunden atravesando mis pétalos abiertos de par en par, multiplicando estrellas por infinitas convulsiones.

Señor
Aún no llegas y ya te siento conmigo...
Te has convertido en arteria por la cual mi sangre transita, esqueleto que sostiene mi cuerpo, espejo de luz que mi penumbra ilumina. Somos mitad cielo y mitad averno.


Señor
Apiádate de mí... Te necesito. No puedo vivir sin ti