25.8.15

En Tu Universo

                      Él dijo que era especial
                      que había un brillo diferente en mi mirada
                      que sería su máxima creación
                      que liberaría con paciencia
                      todos mis demonios.

                      En ese momento
                      como alas de mariposa, abrió mis piernas
                      y se colocó justo entre mis muslos
                      y en cada envite de su perverso sexo
                      suavizó mis miedos.

Y, me reconoció como ... SUYA.

14.7.15

De ti soy

Una súplica ... un deseo

Usar y abusar hasta el delirio de tu esclava
hacer que pida más ... que suplique más ... que desfallezca por complacerte
que no quede resquicio de fuerza en su alma.

Sométeme
     Úsame
          Perviérteme
               Domíname
                    Estállame
                         Estreméceme
                              Agótame
                                   Rómpeme
Lléname de Ti
Y después ... arma nuevamente a tu gusto y semejanza a esta esclava 
que sin ti ... no es nada

29.6.15

A una orden tuya




Tiembla mi mente cuando percibo que el instante se acerca, son espasmos que descontrolan mi alma, y es que me provoca demasiados sentimientos.

Camino lentamente hacía la puerta, siento como si estuviera flotando cuando frente a ella me arrodillo excitada, observo con un poco de impaciencia el picaporte un instante antes de bajar la mirada para esperarlo.

Cabizbaja y aún temblorosa, hago trizas mi paciencia cuando escucho sus pasos acercarse y abrir con soltura la puerta de la alcoba.
Su presencia me hechiza, su voz me perturba, me ordena desnudarme y le obedezco, suavemente empiezo a desabotonar la blusa, a deslizar las prendas y, le doy el tiempo suficiente para deleitarse con la escena. 

- Acércate -, 
su voz es seca y poderosa, se cimbra en mis entrañas, es allí donde todo se precipita, se resguarda o cae en forma estrepitosa. 

- Ponte de rodillas - 
y el corazón marcha a ritmo acelerado 
Con la fusta en su mano me da golpecillos en el interior de los muslos. 

- Separa las piernas, te quiero abierta - 
Si, Señor, le respondo. 

- No te he preguntado nada, hoy estás indisciplinada, ¿buscas un castigo? - 
No respondo, sólo bajo más la mirada. 

- ¡Te hice una pregunta!, responde - 
Perdóname Señor, estoy nerviosa 

Se acerca al borde de la cama, se encuentra de pie, con su expresión indescifrable, me hace una casi imperceptible señal con la mirada, vuelvo a bajar la mía y me acerco temerosa, sé lo que quiere y me apresuro a complacerlo. 

A cuatro patas sobre la cama, mi trasero expuesto a su deleite y, antes de que me prepare para recibir los azotes, la fusta corta el aire y se estrella contra mis nalgas, muerdo el labio tratando de ahogar un grito en mi garganta, cierro los ojos asustada mientras su mano azota mi piel expuesta. 

El dolor externo se pasa, es el interno el que hiere mi alma. No puedo seguir callada y en un impulso dejo salir mi queja. 
No me hablas mi Señor, no puedo soportarlo, el dolor es demasiado si no te escucho. 

En respuesta empieza a acariciar mi carne, a sentir el calor que desprende la piel mancillada y desciende presionando suavemente mi chochito, primero un dedo, le sigue el otro, los introduce, hundiéndolos profundamente, cierro los puños e intento retener el aliento entre las sábanas, dentro, fuera, a veces lento, en momentos más rápido, y en el instante en que me empiezo a mover víctima del placer se detiene y se aleja. 

Hundo mi rostro entre las sábanas, la frustración es inminente, pasa un minuto, quizás dos, tal vez media hora, no lo sé, no tengo noción del tiempo, soy un cúmulo de sentimientos encontrados por el deseo insatisfecho. 

En ese momento siento su polla dura, enhiesta que se incrusta atravesando mi coño, se mueve lentamente mientras me escucha gemir de dolor, poco a poco me acostumbro a tenerlo dentro  de mí, empieza a moverse imponiendo un ritmo acelerado y deja caer su peso en mi cuerpo, su boca queda a milímetros de mi cuello, lo escucho susurrar obscenidades mientras se clava con fuerza.
Me gusta sentirlo así, saber que soy su puta y que en el momento que quiera me usa, no tardo mucho en correrme, lo mismo hace Él. 

Escucho su voz ronca, totalmente viril y vuelvo a correrme, satisfecho me da la vuelta, mi rostro queda frente al suyo, lo miro a los ojos y sonrío, luego desciendo y consumo los restos de su deseo… y el mío.

11.3.15

Sométeme

En estos momentos, sin sentirme sola, porque sé que estás conmigo, pero necesitada de tu fuerza, de tu doma, te lo suplico, Dueño.

¡ Úsame!
a tu entera satisfacción y goce
 ¿Qué puedes hacer por mí... Amo?

Azótame sin piedad, te lo imploro
Haz que de este cuerpo que te pertenece escurra sangre a borbotones.
Que de mis ojos, corran ríos de tristeza.
Que mi ser se parta en mil pedazos

Y si acaso mis labios te pidieran que detengas el castigo.

No lo hagas por favor mi Señor, mantente indiferente a la súplica de tu sierva.

Necesito tu mano dura, Amo, que sostenga mi caída en el abismo.
Y cuando hayas terminado de mancillar mi cuerpo, siéntate en el sillón de piel a observar tu obra y ámame desde tu silencio y en ese instante, bajo tu protección y cuidado, empezarán a sanar mis heridas.

Porque existe un magnetismo en ti, es una fuerza especial que me mantiene dando vueltas en tu órbita, desde que te conocí no me siento sola, porque tú estás conmigo.

Contigo... siempre

19.2.15

Bajo Tu Doma


Más que sentir que somos creación y obra de una deidad, voy pensando que estamos hechos a imagen y semejanza de un diablo, impulsivo e irracional, a la vez que altamente sexual.

Me inclino a creer, sacando mis propias conclusiones, que, a lo largo de mi existencia, soy directa o indirectamente pariente cercano o lejano de un ser infernal y demoníaco, porque viajan en mis arterias, al igual que en mi pensamiento, la lujuria, el deseo y la perversión en todas sus formas, porque no entiendo de otra forma la absoluta satisfacción que me provoca someterme a un semejante y sentirme plena en goce, excitada en cuerpo, mente y alma al hacerlo.

Soy de instintos primitivos cuando me domina, soy de poco o nulo raciocinio cuando me supera el placer que me provoca obedecerle, soy de mente abierta, de naturaleza intensamente sexual y altamente explosiva, soy dinamita pura entre sus dedos, dispuesta a ser usada como su esclava del sexo, siempre lista para complacerlo, siempre al pendiente de sus anhelos, en todas y cada una de las formas que su imaginación invente.

Entrego todo mi ser a Él, mi único Dueño y, lo hago con el goce de sobyacer a su dominio, con el único fin de servirle en todos y cada uno de sus caprichos, su placer es mi placer y su felicidad está permanentemente ligada a la mía.

Me escurro en todos sus rincones, absorbo y acato cada una de sus órdenes, me infiltro en sus oscuros pensamientos, me adhiero a su sistema, a su funcionamiento.

Sesionada, me convierto en carne de su carne, es mi alma la extensión de su alma. Usa en mí toda su magia, me destruye, me resquebraja y vuelve a armar cada uno de mis pedazos.

Es una fiera en supremacía.
Es un Amo paladeando la entrega de su sierva.
Y es allí, cuando en mis pupilas dilatadas encuentra todas sus respuestas que ve la maravilla de su creación, [aún incompleta].


Sé muy bien cuál es mi sitio.
Soy tu puta, soy tu zorra, por siempre tu esclava
A tus pies... arrodillada y sometida.

14.2.15

De Noche

Cuando el sueño no llega...

                        me vuelve el recuerdo
                        de cuando te vi partir
                        y regresar de nuevo
                        callado
                        hermético.

                        Y te abracé en silencio
                        turbando la madrugada
                        y el amanecer incierto
                        por sentirte cerca
                        y saberte lejos.

                        De noche
                        cuando el sueño no llega
                        siento tu presencia
                        en la salvaje excitación
                        que provocas
                        en mi alma.

22.1.15

Abrasando El Alma

Si tú estás conmigo, no existe el miedo a explorar caminos nuevos, sólo el temor a fallarte es lo que en ocasiones me frena.

Te vi llegar, con tu caminar pausado, parecía que el suelo bendecía cada uno de tus pasos, en todo momento, tu mirada no se apartó de mi rostro, la mía un poco escurridiza, bajaba lentamente hasta tus pies y subía hasta encontrarse con la tuya.

Mi corazón estaba excitado, el oxígeno entraba a mi cuerpo en forma descontrolada, mi pecho subía y bajaba, elevando aún más mi busto erecto.

Te vi acercarte, poner tus manos en mis mejillas y unir tus labios a los míos, sentí tu beso, intenso, profundo, como si en esa caricia se te fuera la vida, cerré los ojos y me inundé de tu calma, tienes ese poder que me hipnotiza, esa fuerza en tu esencia que me domina.

Tus besos descendieron recorriendo con destreza mi cuello, la punta erecta de mis tetas y seguiste tu camino, en caída libre hasta el centro de mi húmedo universo.

Me exploró tu lengua, tu boca me hizo tuya, y sobrevino a tus caricias, el espasmo que contrajo mi ser revolucionando mi cuerpo a mil por segundo y aún temblando agradecí el orgasmo que me provocaste.

Arrodillado en el interior de mis muslos te vi imponente, majestuoso como siempre, más que siempre, concentrado en ofrecerme un placer sin límites, ahora diferente y, nunca antes vivido, sentí tus dedos recorrerme, introducirse suavemente, primero uno, el goce volvió a invadir mi cuerpo, volví a sentir la excitación previa a correrme, un segundo dedo me preparaba, una fuerza descomunal me hacía pedir más, suplicar más y sonreíste al tiempo que un tercer dedo se unía a la caricia.

Mis caderas bailaron a tu ritmo, en mi garganta se ahogó un grito al sentir tu cuarto dedo y después el quinto, suave... armónico y altamente delicioso.



No hay control de mi voluntad cuando me haces tuya, me vuelvo agua entre tus dedos, en el vaivén de tu mano se escurre mi deseo cuando penetras intensamente.

Es un acto espiritual, es unión eterna, es saber que me dominas cuando tu puño en mi interior entra, el sentimiento se vuelve aún más fuerte, los lazos se estrechan y en cada movimiento de tu mano, no sólo te apoderas de mi cuerpo, es un poder absoluto de mi mente, de mi alma.

Me embriaga la sensación que me despiertas, me marcas tuya en forma radical, se dispara el impulso sexual y sobreviene un nuevo orgasmo, más intenso, más carnal y sobre todo, altamente espiritual, es en ese momento que siento tu mano abrasando mi ser, la posesión es profunda del cuerpo y del alma.
Solos avanzamos pasitos, juntos... juntos creamos el infinito.

8.1.15

Instinto

               Cerca... tan cerca de mí
               desde tan lejos
               puedo sentir en la brisa
               la calidez de tu aliento.

               Levantar mi mano al cielo
               y sentir los latidos de tu pecho
               reptar entre mis sábanas
               y sigilosa viajar libre por tu espalda.

               Hundir con suavidad
               mis dedos entre tus nalgas
               y esperar impaciente
               la reacción de tu cuerpo.

               Cerca... tan cerca de mí
               desde tan lejos
               despiertas mi deseo
               de salvaje poseerte.

               Pero conocedora de mi condición
               sé que terminaré siendo presa de tu pasión
               y tú... mi implacable cazador.

               Soy tu esclava... llevo en mi pecho tatuadas
               cada una de tus palabras
               en mi boca yace tu instinto domador
               y en mi corazón convergen
               tu perversa pasión y tu innata seducción.

LO QUE QUIERAS DE MÍ

2.1.15

De Ti

Tengo hambre y sed de ti, Señor
... de tu doma