11.3.15

Sométeme

En estos momentos, sin sentirme sola, porque sé que estás conmigo, pero necesitada de tu fuerza, de tu doma, te lo suplico, Dueño.

¡ Úsame!
a tu entera satisfacción y goce
 ¿Qué puedes hacer por mí... Amo?

Azótame sin piedad, te lo imploro
Haz que de este cuerpo que te pertenece escurra sangre a borbotones.
Que de mis ojos, corran ríos de tristeza.
Que mi ser se parta en mil pedazos

Y si acaso mis labios te pidieran que detengas el castigo.

No lo hagas por favor mi Señor, mantente indiferente a la súplica de tu sierva.

Necesito tu mano dura, Amo, que sostenga mi caída en el abismo.
Y cuando hayas terminado de mancillar mi cuerpo, siéntate en el sillón de piel a observar tu obra y ámame desde tu silencio y en ese instante, bajo tu protección y cuidado, empezarán a sanar mis heridas.

Porque existe un magnetismo en ti, es una fuerza especial que me mantiene dando vueltas en tu órbita, desde que te conocí no me siento sola, porque tú estás conmigo.

Contigo... siempre